TARDE PARA IRNOS INTACTOS
ALEJANDRO MATAMOROS. Portada: Alejandro Monroy Matamoros. TARDE PARA IRNOS INTACTOS El problema está en entender la arquitectura del vacío. No la escandalosa falta de un cuerpo; eso es casi trivial, tan fácil de sustituir, como rellenar la cama con una silueta complaciente. No. El verdadero problema aparece cuando se trata de colores, de los sonidos, de los sabores y los olores de la intimidad. Cuando los sentidos convulsionan en su propia orfandad. Es allí donde todo sobra: el espacio en el espejo que no puedes llenar solo con tu reflejo, la silla que no se ocupa, el abrazo que no calienta. Es allí donde uno advierte que la bolsa de frutas se presenta con una ligereza que hiere, que el perfume de Dios se ha disipado de la piel de las mandarinas, que el gusto de cada mango, de cada guayaba, de cada arándano ya no se hospeda en el paladar. 3 De repente te enteras caminando por cualquier lugar: estás roto. Y ...




